BLOG DE JAIME DESPREE
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Tania ya está en mi librería
01 de enero del 1970

En los años noventa nuestro país vivió un periodo de estupidez colectiva impresionante. Dirigía el reino José María Aznar, quien inspirado por Adam Smith, instauró el liberalismo a la española. Esta nueva ideología consistía en buscar libremente un empresario europeo con un proyecto de empresa en su maletín, junto con algunos miles de billetes de banco, para servir de intermediarios y dar un pelotazo con lo que pagar la entrada de un piso en alguna de las muchas zonas residenciales construidas por otros pelotazos de mas alto nivel.

En una década, sin apenas trabajar más de lo habitual, y sin renunciar a las tapas de ibérico de media mañana, o los fines de semana en la sierra que les pillara más cerca a cada cual, pasamos del seiscientos trucado al Audi 4,de los trajes del sastre del barrio a los de Cucci, del Corte Inglés, de sobrellevar la parienta, que era fea y gorda, a echarnos un par de entretenidas cañón, y además, eran cachondas.

Por entonces yo era director de la revista El Europeo, y creía ingenuamente que a los españoles les interesaba Europa, pero lo que les interesaba eran los europeos con sus maletines repletos de marcos, libras o francos. Europa les traía sin cuidado y la revista tuvo que cerrar.

Pero yo insistía que en Europa estaba nuestro futuro, y me empeñé en darla a  conocer, la capitalista y la ex-comunista. Así es que contacté con un colega bielorruso y me arregló un visado de una semana para visitar Minsk y cambiar nuestras impresiones sobre el mundo después de Gorbachov.  De esta experiencia surgió mi reportaje ¿Hay vida después de la Unión Soviética? Que sirvió de panegírico para la defuncionada revista.

Pero mi viaje no fue en balde, porque conocí a una Tania, que ocuparía enteramente mis pensamientos y mi imaginación. Y antes de aterrizar en el contaminado Madrid, ya tenía la idea de mi nueva novela "Tania, vida mía". El argumento era simple. Toni es un don nadie que ha pescado la hija de un facha multimillonario. Pero se aburre porque a diferencia de sus amigotes, es incapaz de echarse una querida, y se echa una querida virtual, Tania. Tania esta como un tren y está buscando marido. Enseñá su foto en bañador a sus despreciables amigos, pero no se creen una palabra de su conquista. Para demostrales que él también tiene lo que hay que tener, invita a la inocente profesora de música y excelente violinista a que le visite en Madrid. Lo que sucede después no puedo contarlo.

Esta es la historia de esta novela de la que ya tengo una copia en mi librería. Se la dedico a Tania M. y a su encantadora hija, pero ella nunca lo sabrá porque he perdido su rastro.