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Social-liberalismo o liberal-socialismo. ¡No hay alternativa!

Lenta y penosamente, la experiencia histórica nos está demostrando que parece inevitable, y sobre todo razonable, la confluencia de liberalismo y socialismo en dos únicas ideologías, que ya no serán de izquierdas ni de derechas sino de riguroso centro-izquierda o centro-derecha. Cuanto más tardemos en adoptarlas más energías sociales perderemos, y más disputas inútiles nos ahorraremos.

Liberalismo vs. Socialismo

No hay que hacer caso de todo lo que escribió Marx acerca del socialismo, porque el socialismo es simplemente una doctrina política que antepone el interés general al particular, limitando las libertades personales si son perjudiciales para el bien común.
No existe ninguna relación orgánica entre socialismo y comunismo, pues como su propia voz indica, el comunismo es un sistema político de comunidad de bienes, que en caso extremo, incluye mujeres e hijos. Nada de esto tiene relación con el socialismo.
Por otro lado, el comunismo es tan antiguo como la civilización, en tanto que el socialismo puede decirse que nace en el siglo XVI, con la visión utópica de Tomas Moro, o con los falasterios de Charles Fourrier, del siglo XVIII. De cualquier manera el socialismo no pudo articularse hasta que no se abolieron los tres estados, sustituyéndolos por el sistema parlamentario, democrático y constitucional.
Es en este mismo siglo XVIII cuando el economista Adam Smith define los principios del sistema económico liberal, que no es más que poner por escrito los principios que rigen las leyes naturales de la evolución, y que practicaba de forma instintiva la sociedad burguesa de su tiempo.
A diferencia del socialismo, este sistema antepone las libertades personales al interés general, pues cree que el ser humano en libertad puede llegar por sí mismo a encontrar el equilibrio entre su “egoísmo natural” y el bien común. Ambos sistemas fundamentan el progreso moral de la sociedad en la educación y el civismo, que deberá abolir progresivamente las leyes coercitivas del socialismo o los excesos del liberalismo.
Tampoco hay que asociar el liberalismo con el capitalismo, pues el capitalismo es la consecuencia de invertir capital con interés, pudiendo ser capitalismo de estado o privado.

Socialismo político vs. liberalismo económico

La política es la gestión pública del trabajo social, por tanto toda forma de política es social; es decir, socialista. En tanto que la economía es la gestión libre del trabajo personal, es, por tanto, liberal. En otras palabras, el socialismo es a la política lo que el liberalismo es a la economía.
Pero ni la política ni la economía pueden articularse por separado: la sociedad necesita la economía y la economía necesita la sociedad. Dicho de otro modo, el socialismo debe liberalizarse y el liberalismo debe socializarse. El resultado debe ser una nueva ideología centrada llámese socio-liberal o libero-social, pues razonablemente no hay otra alternativa.


Los nuevos “piratas” y “estelares” de la política

Los nuevos experimentos políticos, como el “Movimiento 5 estrellas” italiano o “Los Piratas” alemanes, son una flagrante contradicción, y nunca debieron constituirse como partidos políticos, sino, como el caso de los “Indignados*” españoles o los “Ocupas” norteamericanos, deberían permanecer como organizaciones cívicas en defensa de la transparencia de la gestión pública y la denuncia de la corrupción política existente.
La razón es simple: todo partido político debe tener una determinada ideología y proponer proyectos de ley acorde con ella, pero no limitarse a ser un partido-protesta, en que sus miembros tienen diversas ideologías o tendencias políticas, y que solo pueden proponer leyes de procedimientos, pero sin sustancia social o económica.
Esta actitud es contraria al espíritu democrático, porque impide la función natural de las asambleas legislativas, que debe aprobar leyes sustanciales sobre derechos y deberes, y no solo de procedimientos y sistemas de gestión política o elección de diputados.
Los “Piratas” alemanes, tras su inesperada victoria en Berlín, se apresuraron a discutir los fundamentos de su ideología, porque no tenían ninguna. Los italianos de Beppe Grillo no pueden formar ninguna coalición porque no saben si son de izquierdas o de derechas, solo que son “trasparentes” y detestan a todos los políticos casi por igual.
Pero la política no consiste solo en tener una página web que admita comentarios y opiniones, o tener cuentas en Twitter y Facebook, sino que es fundamental tener además una determinada ideología.

* Cuando escribí este artículo todavía no se había creado "Podemos". Con esta formación la sociedad civil ha malgastado una excelente oportunidad de hacer historia