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Así se destruyó la novela en España

Un joven idealista, aceptable escritor, pero con notables limitaciones, decide crear una editorial para descubrir autores con el talento que a él le falta. Es amante de la literatura, y aunque sea limitada su capacidad creadora, tiene una gran sensibilidad para valorar a los que la tienen.

Consigue un modesto capital sableando a amigos y familiares, por fin puede realizar su sueño. La primera novela que publica es la de una compañera de sus tiempos de estudiante universitario. Sabe que es una buena novela, pero tal vez demasiado para unos lectores habituados a lecturas triviales, pero se arriesga. El resultado es aceptable. La crítica ha sido favorable, pero no se ha traducido en ventas, y apenas si recupera lo invertido. Pero insiste en descubrir talentos, con parecidos resultados.

Agobiado por deudas con las imprentas, los alquileres y gastos de promoción, decide buscar un socio capitalista, al que está dispuesto a cederle el 49% de la editorial, porque quiere estar seguro de que seguirá manteniendo la misma altruista filosofía del principio.

Tiene un amigo, conocido abogado, que dispone un considerable capital, del que apenas obtiene rentabilidad por los bajos porcentajes que paga el banco, y decide arriesgarse y invertirlo en la editorial de su amigo.

El balance del primer año no es brillante, su capital no ha crecido ni un 1%, menos de lo que pagaba el banco.

Un buen día el socio invita al joven idealista a pasar el fin de semana en su chalet de la sierra cercana. Durante la sobremesa el socio comenta con actitud conciliadora, porque conoce bien a su amigo:

-Ha sido un año muy interesante. Hemos publicado seis estupendas novelas y descubierto nuevos talentos…

-¿Entonces, estás contento con los resultados?

-¡Por supuesto! Pero no hemos tenido beneficios, y así no podremos aguantar mucho tiempo. Sé que me puedes mal interpretar, pero creo que si somos realistas y queremos salvar la editorial deberíamos crear una colección de libros más comerciales. ¡Por supuesto, sin olvidarnos de tu idea inicial, que me parece muy válida!

El joven idealista cede a los consejos de su amigo y crea esa colección. El resultado es positivo, y sin dejar la idea original, ahora la editorial consigue salir de números rojos.

Un buen día el amigo abogado recibe una llamada de un alto ejecutivo de una multinacional, que le propone comprarle la editorial. Las condiciones son aceptables y él podría recuperar su capital invertido con un 50% de beneficio. La oferta es tentadora, porque además necesita capital para la entrada de un lujoso chalet con piscina a las afueras de la ciudad, con el que ha estado soñando desde hacía mucho tiempo. Pero se atreve a preguntar al ejecutivo:

-¿Le gusta la linea de nuestra editorial?

-¿Qué importancia tiene eso? Lo que me gusta es el balance de esta año fiscal.

El amigo y socio no tiene poder para hacer la operación, por eso tiene que convencerle de que vender la editorial a una multinacional tan importante le permitirá realizar todos sus grandes proyectos iniciales y descubrir más talentos sin penurias económicas.

El joven idealista está cansado por todo el esfuerzo realizado hasta ese momento. Recapacita y admite cerrar la operación. Pero tiene que admitir en su consejo a varios consejeros representante de la multinacional.

Estos comprueban que las novelas nuevos talentos son, en su gran mayoría, fracasos comerciales, y si el amigo capitalista les apoya, tendrían la mayoría en el consejo para imponer una nueva linea editorial mas comercial. Y el amigo, por supuesto que les apoya, con lo que romperá su interesada amistad con el joven idealista. Este no acepta la proposición y se verá obligado a actuar en conciencia y dimitir, dejando la dirección de la editorial a un consejero de la multinacional.

Aunque se va pensando en crear una nueva editorial, nunca podrá reunir el capital ni se darán las circunstancias favorables para ese nuevo proyecto, porque la multinacional ha acaparado el mercado y la competencia es feroz. Así se verá obligado aceptar algún puesto irrelevante dentro organización multinacional a la que ya pertenece.

La nueva dirección actúa con las premisas impuestas por la dirección del grupo:

1. No publicar autores desconocidos.

2. Valorar sobre todo la popularidad del autor y su carisma personal como buen comuncador.

3. Publicar lo temas que dominen el mercado.

4. Preferible autores de mediana edad, ni jóvenes ni viejos.

5. Que los contratos sean en rigurosa exclusiva

6. Que los libros no tengan faltas de ortografía

Lo demás no es relevante. Y así empieza y termina la historia de la novela en España, y dado que está dominado por multinacionales, lo misno sucederá en el resto del mundo

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