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12.03.2019
El necio y la rubia

Me he quedado simplemente atónito al leer un breve diálogo extraído del cuento de una autora que prefiero no citar (para que el lector vea que no tengo animadversión contra la persona, pero sí contra la escritora), de un volumen de cuentos editado por la revista Zenda (Escaparate publicitario de Arturo Pérez-Reverte), coordinado por la escritora Rosa Montero, para celebrar el „Día de la mujer“. 

El protagonista es un hombre incapaz de conseguir la amistad de „una tía“ (expresión utilizada por la propia autora) y recurre a una agencia de „alquiler de mujeres de compañía“, aunque lo llamen de otra manera. La escena es el encuentro en un restaurante del personaje y la que deduzco debe ser una rubia despampanante, generosamente dotada de los atributos femeninos. Además del comentario, he marcado en cursiva las palabras o frases inadecuadas:

„(Pensó que...) Había elegido bien (La mujer de compañía).

-Me llamo Lisa.

Se saludaron con dos besos mientras él sonreía para sí. Se habían acordado de ese detallito en la agencia

-Por suerte, el nombre no te ha marcado -dijo, echando una mirada significativa a lo que el jersey ocultaba y revelaba a la vez.

Ella soltó una suave risa.

-Sí. Por fortuna.

-¿Qué tomas?

-Lo que tomes tú.

-Pues entonces vas a probar mi gin-tonic favorito. No se consigue en todas partes, pero ya he visto que aquí lo tienen: Rock Rose Gin con Nordic Mist y una ramita de romero o, si lo prefieres, un toque de flores de hibisco.

-¿Flores? ¡Qué curioso! Nunca había tomado algo así

-Te gustará, ya verás. A todo esto.., he reservado mesa para las diez y media.

-¡Cuánto lo siento, Felipe! No me han dicho en la agencia que la cita era para cenar y ya he tomado algo en casa, pero te acompaño con mucho gusto.

Le fastidió un poco el cambio de planes, pero, bien mirado, así le salía más barato, de modo que asintió“.

¡Futuros escritores, guardar en la memoria este diálogo como el ejemplo más ilustrativo de idlo que es literatura basura! Pero no está de más comentarlo.

Si con este cuento la autora pretende vejar y ensañarse con ciertos comportamientos deleznables de los hombres, ¡desde luego que lo ha conseguido! ¿Pero, por qué ha elegido el personaje más vulgar y menos literario de todos los posibles; es decir, un necio? Se pueden encontrar personajes similares apartir de las siete de la tarde en todos los bares de copas de cada ciudad. Se hubiera lucido mucho más si, por ejemplo, hubiese creado el personaje de un gigoló educado y complaciente, pero perverso, que intenta provocar un infarto sobreexcitando a su millonaria amante para hacerse con la pequeña fortuna que ha decidido legarle. O un jefe de sección de unos grandes almacenes, en el que todas sus subordinadas son atractivas mujeres, a las que hace la vida imposible para conseguir sus favores. En fin, un personaje con más matices y más literario.

Pero ya que se ha decidido por el más zafio y necio, al menos cuidar con más atención e imaginación la redacción. Entremos en los detalles:

Los dos personajes son unos perfectos maleducados, porque sin conocerse ni siquiera se presentan con un sencillo „Hola, me llamo...“ a lo que él responde con una grosería „tienes unas buenas tetas“, pero dicho con una ocurrente metáfora que le sugiere su nombre. Con esta grosería como presentación, la rubia de alquiler se siente complacida y le contesta con un "por suerte", y no por la herencia genética. Después se dan dos besos, ¡pero dónde! Se supone que en la mejilla.

El siguiente diálogo no casa con la situación creada. Se supone que por su trabajo, la rubia debe ser más experta en cuanto a copas que el necio, quien por su pobre personalidad, apenas debería conocer las marcas de dos o tres cervezas, beber vino con gaseosa, refrescos de cola y sabores de frutas, que compra en botellas de dos litro en el centro comercial de su barrio. 

Tampoco es muy literario insertar un anuncio de gin-tonic en un cuento. 

Ante la gran cultura alcohólica del necio, la rubia muestra su asombro, haciéndose la ingenua, cuando debe de estar más que harta de quitar todas esas hierbas para beberse la copa a gusto.

En un posterior diálogo no se limita a decir: „He reservado una mesa para la cena“ sino que por alguna razón que no acabo de entender, también no dice la hora de la reserva. La rubia se disculpa diciendo que ha „tomado“ algo en su casa, y si nos atenemos a un diálogo anterior, no ha comido nada, sino que ha bebido algo, lo que no puede quitarle el apetito. Para colmo, se dirije a él como si lo conociera de toda la vida. „¡Lo siento, Felipe!“. Lo normal en estos casos es que la rubia le tratara de usted, a lo que él respondería: „Tuteame, por favor, que no soy tan mayor o ya nos conocemos, etc.“.

Seguimos. Se supone que el encuentro es a media tarde. ¿Qué idea traía la rubia sobre aquel trabajo?, ¿que irían a dar un paseo por el parque y dar de comer a los patos, para despedirse y que le pasen la factura de tres horas de compañía por el parque? ¡Obviamente estaba incluida la cena y lo que viniera después!

Por último, está la apoteósica respuesta mental del necio: „Mejor, así me ahorro un cubierto!“

Pues sí, este cuento ha merecido 5 estrellas, con elogios superlativos por la mayoría de las lectoras, con lo que queda suficientemente probado el desastroso efecto de 40 años de literatura basura en nuestro país, y ya tengo mis dudas de si podremos superarlo. 

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FRASES
"Es inútil que me esfuerce, nunca llegaré a escribir tan mal que merezca el éxito "
""Ser o no ser" no es la cuestión, sino "qué ser o qué no ser!""
"Si tienes talento, procura disimularlo. Pero si no lo tienes, no podrás disimularlo "
"Cada lector tiene el autor que se merece"
"No escribo sobre lo que he visto, sino sobre lo que he vivido"